Encontré hace poco en Twitter un Post que me llamó la mucho la atención. Quizás por el uso de entrada de dos palabras tan poderosas como Amor y Cariño,  y tambien por la forma casi melancólica y poco esperanzadora con las que el Autor narra lo que avizora por venir para nosotros en términos de cómo conectamos con los demás y cómo será nuestra interacción social.

Mestre 1

De las líneas muy bien escritas en este artículo por el Abogado Àlex Mestre i Perolada ,  con un tono nostálgico y preocupado, me quedo con tres citas que merecen darles un espacio para compartirlas y comentarlas:

  • “Dicen que el Veneno está en la Dosis. Sin duda. Pero la Dosis ha cambiado”

Empecemos por aceptar que el veneno no es algo bueno, que a la larga mata. Luego, qué tanto vamos a ser capaces de tolerar una dosis? O al revés, luego de un tiempo qué tanto vamos a llegar a necesitarla y depender de ella? Cuándo y cuánto realmente es suficiente?  Qué tan clara tenemos esa delgada línea entre estar conectados mediante un móvil a los ausentes y el aislamiento (in)voluntario de los presentes? Preguntas que seguro no estamos dispuestos a hacernos para no cuestionar nuestras propias urgencias y no obligarnos al  compromiso del cambio que se requiera. 

  • “Cuando el Amor o el Cariño, en lugar de corresponderse con alguno de los cinco sentidos, sólo lo agradecemos con un emoticono, algo falla.”

La frase que me llamó la atención inicialmente de este artículo. El cuestionamiento en primera persona de algo tan fundamental. Suena ya a algo cotidiano, a lo que seguro ya estamos entrando en costumbre, pero que encierra una desproporción terrible. No hay ninguna balanza en la que los platos de ambas medidas puedan llegar a nivelarse. Una palabra de Amor o una muestra de Cariño sólo pueden tener en contrapartida una mirada, un beso, un toque sutil, una respiración entrecortada, algo que sea para nosotros. Algo personal. No algo que por definición no es ni va a ser apreciable. Algo artificial. Algo estándar.

  • “…el Amor o el Cariño no se agradecen, se satisfacen o devuelven…”

Se relaciona directamente con lo dicho en el párrafo anterior. Estamos perdiendo nuestra capacidad de poner las cosas en su real dimensión y corresponder a ellas como se debe? Es una facultad que sólo queda latente en la Generación Pre-Digital? Qué difícil nos resulta la reciprocidad, si esta involucra el quedar expuestos o vulnerables, aún cuando la causa y el fin lo justifican -sino obligan-. Quizás la impersonalidad, ambigüedad y estandarización de los emoticones nos dan ese salvoconducto o esa licencia para intentar responder a algo que sentimos que nos rebasa e intimida. Con la palabra soy responsable de lo que escribo o digo, con el emoticon tú eres  el responsable de lo que interpretas.

El célebre ensayista mexicano Octavio Paz (que del lenguaje sí que sabía, y mucho) dijo: “La Palabra, es el Hombre mismo. Sin ellas, es inasible. El Hombre es un ser de Palabras”. Cuánto tiempo podría haber pasado desde lo dicho por el Premio Nobel en 1990, para que ese mismo “Ser de Palabras” se convierta en un “Ser de Emoticones”, para habernos vuelto como él dice: inasibles. 

El Lenguaje es la más grande creación concebida por el hombre en todos los tiempos. Nos ha permitido llegar a donde estamos (para bien o mal). Leí una definición genial de Víctor Manuel Hernández Fierro respecto a esto: “Hoy podemos viajar a través de los tiempos: desvestir al pasado, descubrir el presente e inventar el futuro. El uso del lenguaje nos permite eso y más”. Es verdad, es eso y mucho más.

El Lenguaje, junto con los Sentimientos, es lo que nos hace y distingue como Humanos. Estando de acuerdo en esto, al ir dejando el Lenguaje como tal, estamos abandonando nuestra esencia misma? Estamos dejando de ser lo que éramos, involucionando una nueva “Era Iconográfica”? Más aún, por qué estamos dejando que pase? No somos realmente conscientes de lo que estamos dejando perderse? Muchas preguntas, mucha paranoia – como dice el título del artículo original -. Quizás no es para alarmarse tanto, pero yo creo que sí basta replantear cómo estamos llegando a los demás, y qué estamos dando de vuelta a cada interacción con el del frente. Quizás, podamos empezar por ser sinceros en qué quisiéramos recibir en respuesta de parte de con quién nos escribimos o hablamos, para empezar a darlo primero. Probablemente así empecemos a generar un círculo virtuoso que vaya envolviendo a cada vez más gente. Me imagino que pasa eso.

Pero, es mi par de zapatos: es mi opinión. Me gustaría saber la suya.
Qué opinan ustedes?
Saludos para todos

Diego CB

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Visto en: Twitter

Autor: Àlex Mestre i Perolada 

Enlace a Twitter: Paranoia Digital

Artículo Completo:

Paranoia Digital

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